Concienciados olímpicos,  Heroínas olímpicas

VERONICA CAMPBELL BROWN: EL TRIUNFO DE UNA CORREDORA DE ORIGEN HUMILDE

Veronica Campbell, también conocida añadiendo (primero con guion y luego sin él) el apellido Brown de su marido o, para los más fans, simplemente por VCB, es toda una leyenda del atletismo olímpico. Y lo es a pesar de provenir de un barrio pobre, de una familia humilde y numerosa (nueve hermanos) y, pese a todo ello, podríamos afirmar que acabó convirtiéndose en la mayor figura femenina del deporte jamaicano.

Curiosamente nació y creció en la misma parroquia que Usain Bolt y estudió en el mismo instituto que Merlene Ottey Fue precisamente Ottey la que la inspiró y la animó a dedicarse al atletismo. Aunque Ottey estaba predestinada a convertirse en la primera jamaicana campeona olímpica en una prueba de velocidad finalmente sería Campbell la que lo lograra.

A los diez años de edad Veronica dio muestras de su potencial, cuando corrió descalza en una jornada deportiva en su escuela donde fue fichada y llevada hasta Estados Unidos para que allí desarrollara plenamente su talento. Primero lo hizo con una beca en una escuela en Kansas y más tarde en la universidad de Arkansas.

A los 18 años ya disputó sus primeros Juegos Olímpicos y lo hizo formando parte del relevo 4×100 junto a, entre otras, la citada Merlene Ottey. Conseguiría así su primera medalla olímpica, de plata en este caso. Su presencia en Juegos Olímpicos fue constante, llegando a participar en cinco ediciones consiguiendo un bagaje total de tres medallas de oro, tres de plata y dos de bronce. En Atenas ya tomó parte en las carreras de velocidad de 100 y 200 metros. En los 100 se haría con el bronce y en 200 m entraría en la historia de su país al ser la primera campeona de sprint de su país. Además, se vino con otro oro, el de la prueba del relevo 4×100.

Foto de Frank Fife/Getty Image

Parecía que todo iba como la seda, pero en los trials jamaicanos de cara a los Juegos de Pekín de 2008 se encontró con que acabó sólo cuarta en la prueba de los 100 m, pero al menos sí pudo clasificarse para las pruebas de 100 m y relevo 4×100. De hecho, ejerció de abanderada en esos Juegos y volvió a hacer historia al volverse a proclamar campeona en los 200 m, siendo sólo la segunda mujer en conseguir semejante logro. En los relevos, sin embargo, pese a llegar Jamaica a la final con el mejor tiempo en las series, no pudieron sus atletas acabar la carrera debido a un error en el intercambio de un testigo.

Pasamos por encima de sus numerosísimos éxitos en campeonatos mundiales y otras competiciones de renombre para centrarnos en su paso por Juegos Olímpicos, que supusieron ya de por sí una carrera larga y exitosa en esta atleta. De los de Londres 2012 Veronica Campbell no se fue de vacío, conquistando la plata en los relevos 4×100 y el bronce en los 100 m. quedándose apenas a 0.24 del bronce, en cuarto lugar, en la distancia de 200 m. No acabaron ahí sus participaciones olímpicas ni sus medallas en ellas, pues aún nos queda contar que estuvo en Río 2016 compitiendo en relevos 4×100 (plata) y 200 m, aunque en esa ocasión no superó las baterías clasificatorias ocupando el 27º puesto final.

Foto: Instagram de la atleta

Ahora toca hablar del único “punto negro” (o quizá gris) de su carrera. En 2013 dio positivo por un diurético en un test realizado en una prueba local en Jamaica. Fue suspendida provisionalmente, pero a los pocos meses se levantó su sanción al considerar que el producto en sí no mejoraba el rendimiento, aunque sí es verdad que podía ser un potencial agente enmascarador de otras sustancias prohibidas. El producto se encontraba en una crema que había usado en una pierna lesionada. Otra razón por la que fue absuelta fue que hubo fallos en el procedimiento de la recogida y el análisis de su muestra, de tal manera que ello pudo causar una contaminación en dicha muestra.

Veronica Campbell quiso estar en los que pudieron haber sido sus sextos Juegos Olímpicos. Iba a participar en los de Tokio 2020 en los relevos pero dos semanas antes se lesionó, quizás debido a que Veronica forzó en demasía en los entrenamientos. Ahora tiene dos hijos, una estatua junto al Estadio Nacional de Kingston al lado de otras estrellas del atletismo jamaicano y una fundación -llamada VCB, como sus iniciales- volcada especialmente en las mujeres. A través de ella ofrece ayuda financiera y a programas de tutoría a jóvenes jamaicanas porque, según ha confesado, “creo en que he de devolver lo que a mí me dieron. Si puedo influir al menos en una vida ayudaré a que esa persona tenga educación e indicándola hacia la dirección adecuada”. El lema que persigue su fundación es la creencia de que “todo el mundo debería tener la oportunidad de tener éxito en la vida”. Además, es embajadora de buena voluntad de UNESCO y usa ese papel para promocionar la igualdad de género en el deporte.

 

 

 

 

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