Legendarios,  Los otros olímpicos

SEBASTIAN COE: DE BRILLANTE ATLETA OLÍMPICO A DIRIGENTE DEPORTIVO DE ÉXITO

En el momento de escribir estas líneas Sebastian Coe es candidato a la presidencia del Comité Olímpico Internacional y lo hace como uno de los favoritos, pero conozcamos más a este exatleta que fue campeón olímpico antes de convertirse en un dirigente del deporte.

Su primer entrenador fue su padre, admirador de los métodos de entrenamiento de los países del Este, haciéndose con sus manuales, traducidos. Desde un principio optó más por la calidad que por la cantidad de entrenamientos para hacerlo de la forma más eficiente posible. Ya con catorce años empezó a ganar carreras de campo a través, pero justo antes de los Juegos Olímpicos de Montreal 76 se dio cuenta de que sus distancias eran los 800 m, los 1500 y la milla. De hecho, debió de haber participado ya en esos Juegos. El tiempo que logró en los trials británicos fue mejor que el del ganador, Steve Ovett, pero no fue elegido para ir a esos Juegos.

Foto de Getty Images

El año previo a los Juegos de Moscú marcó un periodo de agotamiento mental para Coe al coincidir con el final de sus estudios. En esa época llegó a trabajar hasta las 3 de la mañana para ponerse a correr a las 7 de la mañana. Al conseguir su primer récord mundial, en la distancia de 800 m en una reunión en Oslo, seguido del de la milla, empezó a ser seguido por la Prensa y reclamado por los organizadores de mítines atléticos. Coe sabía que era su momento. Llegó a batir en esa racha tres récords mundiales (el tercero fue el de 1500 m) en apenas 41 días. Nadie antes había tenido esos tres récords a la vez. Esos logros le convirtieron en portada de los principales medios de comunicación.

Llegamos a los Juegos Olímpicos de Moscú, un camino harto complejo para los deportistas británicos, puesto que aunque su Comité Olímpico Nacional y Margaret Thatcher -entonces Primera Ministra- eran partidarios del boicot a los Juegos, algunas federaciones de deportes permitieron la participación de sus deportistas. Su mayor figura del atletismo, nuestro protagonista, se opuso al boicot públicamente, lo que le acarreó no pocos problemas. Sin ir más lejos, apareció una bandera nazi en su garaje. Pero Coe llegó a los Juegos, eso sí, siendo un neófito sin experiencia en grandes campeonatos (sólo había participado en un Europeo), a diferencia de su más inmediato rival que además provenía de su mismo país: el ya citado Ovett. Ambos protagonizaron una de las historias más recordadas de esos Juegos.

En la carrera de los 800 m a Coe le pudo la presión. Cometió más errores que nunca antes en su vida, perdiendo el contacto con la cabeza de carrera, incapaz de seguir su ritmo. Aunque al final pudo recuperar algunos puestos, alcanzado la plata, tanto él reconoció sus culpas como su rival Ovett públicamente le dijo directamente que había corrido fatal. Coe recibió asimismo fuertes críticas por parte de la Prensa, que casi le obligaron a ganar en la final de 1500 m, cosa que logró. Ese oro lo cambió todo.

Sebastian Coe llegó a vivir de pleno la época de necesaria modernización de los Juegos Olímpicos que acometió Juan Antonio Samaranch. El Congreso del COI celebrado en 1981 invitó por primera vez a deportistas y Coe fue uno de los elegidos. Según declararía más tarde el atleta, fue Samaranch el que “encauzaría” a Coe a convertirse más adelante en dirigente deportivo al “amoldar” su carrera fuera de la pista.

En el verano de 1982 Coe empezó a sentirse mal, incluso le realizaron una biopsia. Se descubrió que padecía toxoplasmosis (una infección que puede llegar a causar graves enfermedades pulmonares o cerebrales), lo que llegó a poner en duda su participación para la siguiente cita olímpica del 84. Y es que se pasó los siguientes meses vomitando, lo que además conllevó una gran pérdida de peso. Pero finalmente pudo acudir a los Juegos de Los Ángeles. Por aquel entonces los atletas especialistas en medio fondo británicos no solo eran buenos, sino que se habían convertido en muy populares. La competencia entre ellos era grande. La selección a nivel local para los Juegos iba a ser de lo más concurrida, dado el nivel y la cantidad de corredores. Coe tenía plaza asegurada para participar en los 800 m, pero quería también asegurarse correr los 1500.

En la final de los 800 m de Los Ángeles 84 Coe volvía a encontrarse con Ovett, pero éste padecía en esos momentos una bronquitis y acabó hospitalizado. Pese a esa importante baja Coe no sería el ganador, sino que lo fue Joaquim Cruz, que además batió el récord olímpico de Juantorena. Turno para la final de los 1500. Se esperaba incluso que tres británicos coparan el podio, pero el español José Manuel Abascal lo impediría. El británico Cram luchó por superar a Coe, pero éste no pensaba permitírselo, así que aceleró a riesgo de acabar con su «tanque». Coe llegó a sentir que volaba, incluso corrió sonriendo. Tenía el control total y, tras cruzar primero la meta, dijo “¿Quién dice ahora que estoy acabado?”. Fue la primera persona en repetir oro olímpico en esa distancia.

Como presidente de World Athletics. Foto de Getty Images

Tras esos éxitos decidió concentrarse en otra distancia: los 5000 metros. Empezó a entrenarse en ella en el invierno de 1984, pero la abandonaría en mayo. Para entonces el binomio Coe-Ovett se había convertido en Coe-Cram-Aouita. Estamos hablando de una época de las más recordadas en el medio fondo masculino de la historia. Pese a todo, Sebastian Coe no consiguió ser elegido para participar en los Juegos de Seúl 88 en ninguna distancia, lo que marcaría el punto más bajo de su carrera. Bien es cierto que había perdido toda la temporada previa por una lesión en un hueso de su pie derecho. Llegó a crearse una campaña en la Prensa para permitir su participación en Seúl y el propio Samaranch quiso que se le ofreciera una wild card, pero eso sentaría un precedente que se quiso evitar. Coe tuvo la mala suerte de tener gripe en los días de los trials británicos, pese a que tenía buenas marcas.

Al retirase como atleta entró en la política. En 1992 ya formaba parte de la Cámara de los Comunes. Compaginaba esa labor con otras, como comentarista de televisión, columnista o participar en las candidaturas olímpicas de Birmingham (92), Manchester (96 y 2000), para realizar por fin una exitosa de Londres que le sugirió el mismo Samaranch. Lo curioso -dato que mucha gente desconoce- es que él no estuvo en principio al mando de esa candidatura, sino una mujer de negocios que, no obstante, se retiró del cargo porque no le dedicaba el suficiente tiempo. Coe sólo fue nombrado al frente de la candidatura cuando apenas quedaban 14 meses para la elección de la ciudad sede. Ponerle al frente resultó ser fundamental, pues en ese momento Londres era una candidatura floja, que apenas ocupaba el tercer o cuarto puesto en la carrera por ser elegida.

Como candidato a la presidencia del COI

Hay que reconocerle a Coe su astucia: ante la prohibición de invitar y/o agasajar a miembros del COI por parte de las ciudades candidatas Coe optó por una medida alternativa: invitar en las embajadas británicas a personas relevantes e influyentes y contarles las bondades de Londres 2012. Su candidatura se basaba más en qué podía hacer Londres por el movimiento olímpico, no en lo que los Juegos podrían hacer por Londres. El resto lo conocemos: Londres fue elegida y Coe estuvo al mando de unas de las ediciones olímpicas más recordadas positivamente.

Tras esa valiosa experiencia como dirigente deportivo en 2015 fue elegido presidente de la Federación Internacional de Atletismo, deporte al que había dado tanto. Tenía una concepción del atletismo como un deporte creciente “en una nueva era”. Como presidente de lo que actualmente se denomina World Atletics ha dejado claras sus posturas: sobre deportistas transgénero (hay que citar su fuerte resolución sobre un cambio en la reglamentación de los niveles de testosterona admitidos en las atletas); sobre premios económicos a atletas, incluso en Juegos Olímpicos como hizo en los de París 2024;  sobre la firme sanción a los atletas rusos y sobre cada cuestión que plantea. Ha llegado a ser reeligido en dos ocasiones, sin oposición. Su nuevo proyecto es dirigir no ya el atletismo mundial, considerado el “deporte rey” de los Juegos Olímpicos, sino el máximo organismo de los mismos: el COI.

Como presidente de Londres 2012. Foto de Stefan Wermuth/Reuters

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